Forgeron3
/ Método30 sept 20257 min de lectura

Integrar un asistente IA en su infraestructura TI

El lado atractivo de la IA es el uso de negocio. El lado que marca la diferencia entre un proyecto en producción y un proyecto rechazado es el departamento TI. Esto es lo que debe encuadrar antes de la primera ingesta.

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El equipo Forgeron3Marsella & Paris

SSO e identidades: el primer ladrillo

Antes de la primera conexión de usuario, conecte el asistente a su directorio (Azure AD, Google Workspace, LDAP, Keycloak). Tres beneficios:

  • Sin contraseñas adicionales que gestionar.
  • Desactivación automática de la cuenta cuando el usuario deja la organización.
  • Aplicación de las políticas de contraseñas y MFA ya establecidas.

En cuanto a protocolos: SAML 2.0 u OIDC son estándares y su proveedor debe soportarlos sin coste adicional.

ACL y permisos: el perímetro estanco

Todo el beneficio de un asistente interno depende de una cosa: cada usuario solo ve lo que tiene derecho a ver. Tres niveles que conviene modelar:

  1. Por grupo de negocio (RR. HH. no ve los archivos contables, producción no ve las nóminas).
  2. Por cliente (en asesoría contable: un colaborador del expediente A no ve el expediente B).
  3. Por sensibilidad (documentos confidenciales accesibles solo a personas habilitadas).

Lo ideal: las ACL del asistente heredan las de su GDE o servidor de archivos. Sin doble mantenimiento.

Prueba que hay que hacer antes de pasar a producciónConéctese con tres perfiles distintos. Plantee la misma pregunta. Verifique que cada perfil obtiene únicamente lo que debe ver. Que lo haga el DPO, no el jefe de proyecto.

Conectores de fuentes: industrializar la ingesta

Más allá de la carga manual, el asistente debe sincronizarse automáticamente con:

  • Su GDE (SharePoint, Alfresco, NextCloud, NUXEO).
  • Sus servidores de archivos (CIFS/SMB, NFS).
  • Su correo o herramientas colaborativas (según los casos y respetando las ACL).
  • Sus herramientas de negocio (CRM, ERP, software contable) vía API.

Sin sincronización, vuelve a operar en modo “manual” a los tres meses. El proyecto muere.

Registros y auditoría: lo que hay que conservar

Cuatro registros que conviene activar desde el arranque:

  • Registro de autenticación (quién se conecta, cuándo y desde dónde).
  • Registro de consultas (quién plantea qué pregunta y a qué asistente).
  • Registro de ingesta (qué documento se ha cargado, por quién y cuándo).
  • Registro de accesos a las fuentes (qué documento se ha citado en cada respuesta).

Conservación habitual: 12 meses mínimo, exportables a su SIEM si dispone de uno.

Copias de seguridad y DRP

Los documentos ingestados están en su lado, su indexación en el del proveedor. La regla: todo debe poder reconstruirse a partir de las fuentes.

Del lado del proveedor, dos compromisos que conviene exigir:

  • Copia de seguridad diaria del índice, restauración en menos de 4 horas.
  • DRP documentado en caso de avería del centro de datos, RTO < 24 h, RPO < 4 h.

Monitorización y alertas

Tres indicadores que conviene vigilar de forma permanente:

  • Disponibilidad del servicio (% del tiempo en que el asistente responde).
  • Tiempo de respuesta (mediano y percentil 95).
  • Tasa de respuestas “no lo sé” (si sube, es una señal de deriva de la base).

Lo ideal es que estas métricas se exporten a su herramienta habitual de supervisión (Grafana, Datadog, etc.).

Para el encuadre integral de un proyecto, vea Cómo llevar a buen puerto su proyecto de asistente IA y nuestra página plataforma.

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